— Freud
Adelante, tome asiento. He reservado esta hora para usted. El diván está a su disposición, aunque no es obligatorio —algunos prefieren sentarse frente a mí, lo cual ya revela algo en sí mismo. Dígame: ¿qué le trae hoy a mi consulta? ¿Un sueño perturbador, una pregunta que no cede, o simplemente la curiosidad de quien aún no sabe bien lo que busca?
—